Mentir cualquiera miente. Hacerlo bien, eso es otra cosa.
Cuando uno reconoce que puede ser un gran mentiroso, y nota que los demás le creen, debe dedicarse a escribir cuentos, y no andar soltando por ahí barbaridades que hasta a uno mismo lo escandalizan.
Yo mentí siempre. A mamá le decía que estudiaba mis lecciones de piano, pero lo que hacía era tocar de oído, y como mamá no sabía música, estaba muy orgullosa de mi talento. Nena, me decía, tocame el "O Sole mío", o el vals de las flores, y ahí le metía yo. La profesora, por cada tecla en la que apoyaba mis dedos, hacía que no con la cabeza, y con un lápiz martillaba sobre la partitura para hacerme leer correctamente frente a mi mirada que se ponía bizca mirando a un tiempo las notas y el reloj, contando los minutos para irme. Mamá siempre me creyó.
Sólo por eso me sentí una gran mentirosa y me largué a escribir cuentos. La verdad iría apareciendo poco a poco, cuando casi nadie me creyera.
Más arriba un pavorreal hembra abre su cola y deslumbra. ¿La hembra tiene cola también? ¿No es el macho el que despliega el abanico de belleza? No estoy segura, pero ya es tarde. La mentira no tardará en ser descubierta.
Más abajo está el cuento del hijo de Espartaco. Cualquiera que lea algo de historia sabe que no hubo tal hijo: no al menos el que yo cuento. Es, debo admitirlo, un canto a la libertad y por eso me sigue gustando, casi diría que me enorgullezco de él. Como el trabajo es largo, pueden pasarlo por alto, no me ofenderé.
Después está el del espejo, ese me gusta mucho. Es cortito y es una linda mentira.
Y el último es una zafadura que mejor la ignoran. Todavía me pregunto qué cosa fue la que me llevó a escribirlo. Ya traeré algunos otros engendros. Felices días para todos.
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Para conocer al pintor, al escritor, sólo debes detenerte en su obra. Siempre se trabaja alrededor de la propia vida. Ahí va lo mío.
lunes, 21 de septiembre de 2009
domingo, 20 de septiembre de 2009
LO PERVERSO DE LA FICCIÓN
Me costó admitirlo. Eso de que la ficción tiene un fondo perverso, es una opinión personal, de acuerdo. Quienes escriben ficción, pueden sentirse ofendidos por este comentario lanzado al aire con algo de arrogancia. Les pido humildemente perdón.
Si a pesar de todo me mantengo en lo expresado, es porque así es como funciona en mí. Cuando pinté Cámara Oculta, lo hice bajo una rebelión de forma y color, como con bronca, y aparecieron esas manecitas blancas de alguien ahí sentado que desde un ojo dentro del ojo, me vigilaba. En realidad, fue un modo de ejercer mi libertad de pintar lo que se me cantara, como se me cantara. Pero, ¿qué se escondía detrás de esa imagen horrible? Debí admitir que había pintado a mi propio sensor que no dejaría de seguir mis pasos.
¿Cuántos de mis escritos respondieron a esa conducta de libertad entre comillas? No sé si todos. Pero, ya tengo cierta desconfianza hasta de los más inocentes.
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Si a pesar de todo me mantengo en lo expresado, es porque así es como funciona en mí. Cuando pinté Cámara Oculta, lo hice bajo una rebelión de forma y color, como con bronca, y aparecieron esas manecitas blancas de alguien ahí sentado que desde un ojo dentro del ojo, me vigilaba. En realidad, fue un modo de ejercer mi libertad de pintar lo que se me cantara, como se me cantara. Pero, ¿qué se escondía detrás de esa imagen horrible? Debí admitir que había pintado a mi propio sensor que no dejaría de seguir mis pasos.
¿Cuántos de mis escritos respondieron a esa conducta de libertad entre comillas? No sé si todos. Pero, ya tengo cierta desconfianza hasta de los más inocentes.
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miércoles, 16 de septiembre de 2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
ME ESTOY QUEDANDO SIN NOVIOS
ME ESTOY QUEDANDO SIN NOVIOS
(Confesión eróstica)
Como me dice el Pedrito mi marido, ay Lucre, vos sí que te hacés tiempo para todo, y eso que no sabe lo de mis cuatro novios.
Yo entre mí, me hago tiempo para todo: para mi marido, los chicos, el colegio, la casa, la ropa, los mandados, la comida, el planchado, el baldeado, que los vidrios que el encerado, para todo me hago tiempo. Y para mis novios de paso, que eso no me lleva tanto tiempo, porque con el verdulero que también es almacenero, me hago la tonta, pero cuando me pone el paquete de huevos en el brazo, siempre se le escapa un dedo por donde no debe y yo lo miro y se muerde el labio, pero yo frunzo la boca disgustada pero de mentira, y me voy. Después está el sodero, que siempre me pide que le alcance la plata que le dejo en el piso, pero yo sé que está esperando que me agache para mirarme, y cuando le doy los dos pesos y las monedas parece que se quiere quedar con los dedos también. Y el escándalo que se arma con el del ciento cuatro, cuando subo los chicos al micro del colegio y él, que está más atrás, para el colectivo y se me queda mirando, y atrás del ciento cuatro la cola de camiones tocando bocina y él ni se mueve, y cuando el micro sale, él me arruga la naricita y me tira un beso y recién entonces arranca y se va. Y después está el del celular, que lo compramos con el Pedrito para que él me avise cuando está llegando y yo echo los fideos o le pongo el churrasco a la plancha, y no hace falta que le conteste, le pongo contestar pero no le escribo nada y él ya sabe que yo recibí el mensajito y corro a la cocina.
El asunto del celular es así: Resulta que un día me llaman y ahí me asusté porque el Pedrito no me llama, me manda mensajitos, así que apreté el botón y le grité que pasa Pedrito por Dios, y me escucho una voz que me dice: no soy tu Pedrito, veo que me equivoqué, te pido mil disculpas, y me lo dijo con una voz, pero… con una voz!!!! que me dejó temblando. Y algo le habré contestado pero no sé qué fue y corté, pero a los dos segundos me llamó de nuevo y me dijo: qué suerte tuve de equivocarme, y yo le dije no sea atrevido señor y le volví a cortar, pero al día siguiente me volvió a llamar y me dijo ¿no me habrás olvidado, o si? Y yo gritándole que usté es un atrevido señor, que yo no lo conozco, y por favor corte que me compromete. Pero todos los días a llamarme y decirme algo, hasta que un día le dije: ¿ porqué no te dejás de molestar? ¿Y qué me contestó? Ah, pero qué bien, ahora ya veo que nos tuteamos. Y siguió y siguió todos los días.
Pero ahora se me están terminando todos los novios: al verdulero le clausuraron por no se qué, el sodero se recalcó una mano y está viniendo un viejo, comenzaron las vacaciones y el micro del colegio no viene, y me robaron el celular.
No es que me importe mucho porque yo al Pedrito lo quiero con toda mi alma, pero con novios es otro estímulo, vistes?
(Confesión eróstica)
Como me dice el Pedrito mi marido, ay Lucre, vos sí que te hacés tiempo para todo, y eso que no sabe lo de mis cuatro novios.
Yo entre mí, me hago tiempo para todo: para mi marido, los chicos, el colegio, la casa, la ropa, los mandados, la comida, el planchado, el baldeado, que los vidrios que el encerado, para todo me hago tiempo. Y para mis novios de paso, que eso no me lleva tanto tiempo, porque con el verdulero que también es almacenero, me hago la tonta, pero cuando me pone el paquete de huevos en el brazo, siempre se le escapa un dedo por donde no debe y yo lo miro y se muerde el labio, pero yo frunzo la boca disgustada pero de mentira, y me voy. Después está el sodero, que siempre me pide que le alcance la plata que le dejo en el piso, pero yo sé que está esperando que me agache para mirarme, y cuando le doy los dos pesos y las monedas parece que se quiere quedar con los dedos también. Y el escándalo que se arma con el del ciento cuatro, cuando subo los chicos al micro del colegio y él, que está más atrás, para el colectivo y se me queda mirando, y atrás del ciento cuatro la cola de camiones tocando bocina y él ni se mueve, y cuando el micro sale, él me arruga la naricita y me tira un beso y recién entonces arranca y se va. Y después está el del celular, que lo compramos con el Pedrito para que él me avise cuando está llegando y yo echo los fideos o le pongo el churrasco a la plancha, y no hace falta que le conteste, le pongo contestar pero no le escribo nada y él ya sabe que yo recibí el mensajito y corro a la cocina.
El asunto del celular es así: Resulta que un día me llaman y ahí me asusté porque el Pedrito no me llama, me manda mensajitos, así que apreté el botón y le grité que pasa Pedrito por Dios, y me escucho una voz que me dice: no soy tu Pedrito, veo que me equivoqué, te pido mil disculpas, y me lo dijo con una voz, pero… con una voz!!!! que me dejó temblando. Y algo le habré contestado pero no sé qué fue y corté, pero a los dos segundos me llamó de nuevo y me dijo: qué suerte tuve de equivocarme, y yo le dije no sea atrevido señor y le volví a cortar, pero al día siguiente me volvió a llamar y me dijo ¿no me habrás olvidado, o si? Y yo gritándole que usté es un atrevido señor, que yo no lo conozco, y por favor corte que me compromete. Pero todos los días a llamarme y decirme algo, hasta que un día le dije: ¿ porqué no te dejás de molestar? ¿Y qué me contestó? Ah, pero qué bien, ahora ya veo que nos tuteamos. Y siguió y siguió todos los días.
Pero ahora se me están terminando todos los novios: al verdulero le clausuraron por no se qué, el sodero se recalcó una mano y está viniendo un viejo, comenzaron las vacaciones y el micro del colegio no viene, y me robaron el celular.
No es que me importe mucho porque yo al Pedrito lo quiero con toda mi alma, pero con novios es otro estímulo, vistes?
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