ME ESTOY QUEDANDO SIN NOVIOS
(Confesión eróstica)
Como me dice el Pedrito mi marido, ay Lucre, vos sí que te hacés tiempo para todo, y eso que no sabe lo de mis cuatro novios.
Yo entre mí, me hago tiempo para todo: para mi marido, los chicos, el colegio, la casa, la ropa, los mandados, la comida, el planchado, el baldeado, que los vidrios que el encerado, para todo me hago tiempo. Y para mis novios de paso, que eso no me lleva tanto tiempo, porque con el verdulero que también es almacenero, me hago la tonta, pero cuando me pone el paquete de huevos en el brazo, siempre se le escapa un dedo por donde no debe y yo lo miro y se muerde el labio, pero yo frunzo la boca disgustada pero de mentira, y me voy. Después está el sodero, que siempre me pide que le alcance la plata que le dejo en el piso, pero yo sé que está esperando que me agache para mirarme, y cuando le doy los dos pesos y las monedas parece que se quiere quedar con los dedos también. Y el escándalo que se arma con el del ciento cuatro, cuando subo los chicos al micro del colegio y él, que está más atrás, para el colectivo y se me queda mirando, y atrás del ciento cuatro la cola de camiones tocando bocina y él ni se mueve, y cuando el micro sale, él me arruga la naricita y me tira un beso y recién entonces arranca y se va. Y después está el del celular, que lo compramos con el Pedrito para que él me avise cuando está llegando y yo echo los fideos o le pongo el churrasco a la plancha, y no hace falta que le conteste, le pongo contestar pero no le escribo nada y él ya sabe que yo recibí el mensajito y corro a la cocina.
El asunto del celular es así: Resulta que un día me llaman y ahí me asusté porque el Pedrito no me llama, me manda mensajitos, así que apreté el botón y le grité que pasa Pedrito por Dios, y me escucho una voz que me dice: no soy tu Pedrito, veo que me equivoqué, te pido mil disculpas, y me lo dijo con una voz, pero… con una voz!!!! que me dejó temblando. Y algo le habré contestado pero no sé qué fue y corté, pero a los dos segundos me llamó de nuevo y me dijo: qué suerte tuve de equivocarme, y yo le dije no sea atrevido señor y le volví a cortar, pero al día siguiente me volvió a llamar y me dijo ¿no me habrás olvidado, o si? Y yo gritándole que usté es un atrevido señor, que yo no lo conozco, y por favor corte que me compromete. Pero todos los días a llamarme y decirme algo, hasta que un día le dije: ¿ porqué no te dejás de molestar? ¿Y qué me contestó? Ah, pero qué bien, ahora ya veo que nos tuteamos. Y siguió y siguió todos los días.
Pero ahora se me están terminando todos los novios: al verdulero le clausuraron por no se qué, el sodero se recalcó una mano y está viniendo un viejo, comenzaron las vacaciones y el micro del colegio no viene, y me robaron el celular.
No es que me importe mucho porque yo al Pedrito lo quiero con toda mi alma, pero con novios es otro estímulo, vistes?
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